martes, 8 de enero de 2013

Felice di stare lassú!

  No para de sonar el teléfono, me quedan horas de explicación y descripción.
"Con ganas de venir a trabajar" me dicen cuando entro a la cocina, se ve que mi cara dice más que cuando hablo. Qué sueño. Para burlar los silencios entre llamado y llamado me acordé de este que es poético.
Y si, es verano, hace calorcito y en la radio pasan Rod Stewart .

 La iglesia iluminada, el agua, luces por doquier.
 La ciudad fantasía es una isla comunicada a  través de puentes y puentecitos, con caminitos, pasajes y atajos que no admiten el paso de dos sino el de los enamorados.  Pero pese a sus curiosos recovecos, uno nunca se pierde.
Lord Byron intervino en la composición con el puente de los suspiros y la volvió más mítica.
Hasta la música de los violines combinan con el espíritu carnavalesco y ancestral de su estilo viejo y brillante con caretas y lentejuelas.
Grande con las casas gastadas e inocentes, relucidas con  farolitos y callecitas dispares. Puentes que cruzan, que vienen y que van, tan encrucijada y a la vez tan fácil que no se la puede conocer si no se la navega y si no se pierde en ella para volver a encontrarse.
Se me acercó Susi de Uruguay: “Nena!, nena!, viste donde estamos? estamos en Venecia!”

Ya dije que es verano y está todo muy lírico.

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